Según Schuré, el nombre griego de Baco -dios del vino-, viene de una palabra sánscrita compuesta, Deva-Nahusha, que significa "el dios renovador". Parece que existe una serie de indicios lingüísticos y mitológicos que vinculan a Baco con la India. No entramos en analizar lo escrito, pero si en afirmar que el mismísimo Baco tiene su salón en Bilbao, que lleva once años acudiendo a él y que es notorio que no se trata de la India, y sí nuestra Villa donde tiene su vinculación.
El “XI Salón Bizkaia Vinos”, se celebró este pasado lunes 23 de febrero en al Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna de Bilbao, amparado por la colaboración de Caja Laboral y organizado por la vinacoteca Manu Martín.
Muchos amantes de los buenos caldos acudieron a lo largo del día para saborear -no todos-, pero si gran parte del centenar de referencias expuestas, que es fruto de la presencia de bodegas que no dudaron en presentar y explicar las cualidades de los vinos, de sus cepas y tierras, así como de su cuidada elaboración. Un total de 26 denominaciones del Estado y de países como EEUU, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Chile o Francia aportaron, no solo vinos, también champán y licores.
Las doce del mediodía era la hora de apertura del Salón “El Alma del Vino”, que es su titulo oficial. A esa hora aún se llevaban a cabo los últimos retoques. Don Manu Martín atendía a los primeros visitantes y daba las explicaciones pertinentes, a su lado se encontraba el enólogo don Pedro Balda, que por la tarde impartió una conferencia bajo el título “Prácticas de viticultura y enología en el Nuevo Mundo versus Vieja Europa”.
Don Isidro Elezgaray de Caja Laboral, paseaba por el Salón y atendía llamadas en su teléfono móvil, mientras -con esa amabilidad que le caracteriza- saludaba a los invitados.
En un determinado momento se reunieron don Isidro Elexgaray, don Manu Martín y el propio director gerente del Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna, don Jon Ortuzar, que aún disfrutaba de la resaca del éxito obtenido el fin de semana, por los actos programados con motivo del X aniversario del Palacio Euskalduna.
A la entrada, por diez euros, se adquiría el “set de cata”, consistente en una bolsa roja que se colgaba al cuello, y dentro una copa de vino, un bolígrafo y un catálogo de las bodegas asistentes, donde uno podía anotar sus comentarios sobre cada vino y cada bodega. Así lo hacia la concejala del Excelentísimo Ayuntamiento de Bilbao, doña Beatriz Marcos, que prestaba atención a las indicaciones sobre los caldos.
Al acto acudieron doña María Loizaga, el cocinero don Ricardo Pérez Mandiola, que acudió temprano a la cita. Poco más tarde hacía entrada, elegante como es habitual en ella, doña Maite Lastra, de Pastelerías Urrestarazu, del Bilbao Basket, su presidente don JJ Davalillo, don Txutxo Sanz y don Piru Azúa.
El recorrido del Salón era sencillo, pero entretenido. Cada bodega aportaba interesantes comentarios, no solo sobre el vino o los vinos expuestos, también sobre la zona de cultivo, las uvas, la elaboración…
Interesante resultaba la zona de Caja Laboral, donde el especialista en corte de jamón, don Unai Campo, demostraba su habilidad en el corte del mencionado manjar, que desprendía un excelente olor y mejor sabor.
Directamente del programa Pásalo de ETB, acudió doña Adela González, también se informaban de las excelencias de los vinos, don Oscar del Hoyo y la entendida bodeguera doña María Victoria Cañas.
Entre los bodegueros que exponían sus vinos, destacamos la presencia del californiano don Todd Blomberg, que curiosamente elabora un excelente vino ecológico, en las mismas Rías Baixas, y que acudió al Salón con la representación de Benito Santos.
Además de muchos asistentes, se encontraba don Roberto Ibarretxe, uno de las personas que además de saber de vino, más cariño pone cuando habla de estos caldos, don Abel Mendoza, don Carmelo Mendía, director de Biplax, por la Caja Laboral, don Juan Carlos Benavente, director regional y don José Luis Rivero, director de Banca de Empresas. Don Miguel Atutxa, doña María Jesús Real, el abogado don Rafael Bustamante y doña Julia Dieguez.
La jornada continuaba. La estampa era atípica para un bebedor “normal” Las narices llegaban a la copa antes de que los labios mojaran el borde de esta. No se apuraba el vino. Entre uno y otro se “mataba” el sabor, para que las notas de salida del vino, tuvieran una exacta dimensión en la boca del “por un día sumiller” Todo esto es un rito, una disciplina, una cultura del buen vino.