| Es todo un honor posar los pies en el comercio del modisto de alta costura Javier Barroeta. Un lindo y acogedor espacio de tonos acerados, gris y berenjena, que dispara todos los sentidos, que envuelve el alma en una nube de tejidos elegantes, emerge como una gota de perfume en un mar de colonias. Así es este pequeño establecimiento que lleva tres años ofreciendo las mejores firmas en el número 9 de Licenciado Poza. Entre los recovecos de una luz tenue que aporta un aire misterioso y sublime a las prendas, la alta costura se combina con peletería de muy alta calidad y diseños de pret a porter. Toda una vida ha servido al prestigioso diseñador para conceder un estilo muy personal a sus colecciones, que gracias a materiales como la lana, el terciopelo, cachemir o los brocados, puede ofrecer modelos tan sumamente actuales como distinguidos, en una línea que el mismo diseñador bilbaíno define como “clásico renovado”. El valor añadido de firmas como Valentino, Missoni o Gianfranco Ferré convierten cada pieza en una exquisitez, desvelan la profunda simpatía que el modisto siente por la delicadeza de la costura italiana e invita a dejarse seducir por una línea ceremonial o deportiva, eso a gusto de la fiel clientela que contempla con admiración su óptimo producto. En mi paseo por la moda más actual de Javier Barroeta, me inclino por una chaqueta de visón raseado, aunque me siento intensamente conmovida por un clásico abrigo de astracán, pero las primeras lluvias de otoño me demandan una elegante gabardina reversible… Un mar de dudas me hace vacilar, pero finalmente, me decanto por solicitar una prenda de piel a medida que por encargo, el diseñador vasco se responsabiliza de realizar, siempre con un trato totalmente personalizado. Los trajes para novias y madrinas son otra de las especialidades que nadie debe perderse si desea conocer verdaderamente el estilismo exclusivo de la firma. En definitiva, esa gota de perfume que significa Javier Barroeta, se hace inmensa y atraviesa el mar de la moda, se dignifica y se hace hermosa gracias a la mezcla minimalista y barroca que adorna las paredes malvas de la tienda. Una gota de perfume delicado, señorial, sobrio, que invade las sombras, deshace el otoño y lo convierte en eterna primavera. Un nuevo sol vestido de esperanza, alumbra la Villa de Bilbao con renovado clasicismo, el que desprende el espíritu de la elegancia, el de un modisto vasco de Alta Costura como es Javier Barroeta.
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